miércoles, 22 de marzo de 2017
jueves, 9 de marzo de 2017
La fábrica del odio
Lo dije en mi última entrada: si en algo destaca el
ser humano, es en hacer el mal. Somos
artistas del antiguo arte de hacer daño al otro. Y por eso, da susto pensar
en la enorme facilidad que muchos tienen para hacer daño mediante el odio, de
forma tan fácil, pero también tan inútil.
El mundo está completamente inundado por el odio desde
hace demasiado tiempo. En cualquier rincón se pueden apreciar cataratas de
insultos, tormentas de desprecio, y ríos de rechazo.
Vamos ondeando continuamente la bandera del siglo XXI,
creyéndonos que por vivir en esta época estamos muy avanzados mentalmente y los
cambios nos han hecho mejores personas. Fabuloso chiste. Los únicos cambios
relevantes han sido a nivel tecnológico, y simplemente han servido para
facilitarnos infinitamente la vida, pero no para modificar en absoluto la
calidad de nuestra actitud con el resto de personas. Por todo lo demás,
seguimos igual que antes, o peor.
viernes, 3 de marzo de 2017
La maldad que llevamos dentro
Damos por hecho que el ser humano es la criatura más
perfecta del planeta. Que gran equivocación.
Día tras día es demasiado fácil comprobar lo sencillo
que resulta destrozamos unos a otros, en mayor o menor grado. Desde las guerras
absurdas que nos han acompañado a lo largo de los siglos, hasta el desprecio
hacia alguien de nuestro alrededor, pasando por los incontables episodios de
racismo, u otras peculiaridades bastante cuestionables desde el punto de vista
ético que comete el hombre y la mujer, porque puede, y quiere. ¿Perfección? ¿Donde?
lunes, 2 de enero de 2017
Micorrelatos para el 2º certamen Metro de Málaga
Con motivo del 2º certamen ¨Metro de Málaga¨, no pude evitar estar durante días y días comiéndome el coco para elaborar algunos con los que poder participar en el concurso. Finalmente, ya han salido los ganadores y no estoy entre ellos, así que no hay mejor lugar para dejar guardados los que escribí que una entrada del blog. Aquí dejo los dos que envié, y también otros que escribí, pero que descarté para ser enviados (a los que ni siquiera les puse título).
sábado, 8 de octubre de 2016
Me gustan los toros...pero detesto la tauromaquia
Para mi gusto personal, los toros son unos de los animales
más hermosos que habitan en la Tierra. Son una especie digna de cuidar y
mantener, de ahí que la tauromaquia me parezca una aberración contra los toros
en particular y contra la especie animal en general.
Afortunadamente, cada vez hay más personas que se dan cuenta
de lo miserable que son las corridas de toros, y se niegan a aceptar que esto
siga siendo considerado como una costumbre típica de España. Se les conoce como
antitaurinos, y me parece profundamente importante su lucha para que este país
siga dando pasos hasta convertirse en un lugar medio en condiciones.
En el otro lado, tenemos a los taurinos, cuyos argumentos
para defender la tauromaquia son, cuanto menos, ridículos y encima se desmontan
en el mismo instante en que los sueltan por la boca. Ojo, que quede claro: no
tengo nada contra las personas a las que les gusta ver las corridas de toros.
Respeto a todos aquellos a quienes les guste (siempre que merezcan ganarse mi
respeto), pero lo que no pienso respetar, es ese gusto particular que tienen, el
cual estoy lejísimos de compartir. Y por supuesto no me alegro cuando un torero
muere, pero tampoco me da demasiada pena teniendo en cuenta que su trabajo se
basa en enfrentarse a un toro que le puede clavar un cuerno en cualquier
instante.
sábado, 1 de octubre de 2016
La esclavitud se carga
Érase una vez, un mundo donde la
esclavitud se compraba, y además, costaba bien cara. Un mundo donde los esclavos
se llamaban seres humanos, y donde los amos, eran conocidos como smartphones.
La iniciación era sencilla: el
esclavo, dispuesto a gastar su dinero en algo tan valorado en aquellos tiempos
como un smartphone, se dirigía a uno de los comercios donde disponían de
diferentes tipos de amos, todos colocados de tal manera, que era fácil que
cualquiera los deseara. Antes de adquirirlo, los esclavos analizaban a sus
amos, los comparaban con otros para elegir en cual era mejor invertir su
dinero, o simplemente, en caso de que el esclavo fuera uno de los fanáticos de
la manzana mordida, adquirían uno de este modelo porque pertenecían a una
importante marca con mucha reputación, al parecer, por inflar el precio de sus
productos. Al menos, esa empresa, logró que los niños del mundo, entraran al
colegio, sabiendo cómo decir ¨manzana¨ en inglés.
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